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Caucete, San Juan, Argentina
Ha publicado Todos estamos solos (poesía,2003), Las Paredes y el Vacío (poesía,2005) y Los Decepcionados (poesía, 2012, Editorial Poderosa Lectura)

martes, 13 de diciembre de 2011

lunes, 12 de diciembre de 2011

FÁBRICA

Hace días que veo una chica
en la fábrica donde trabajo

arrinconada
pensativa
muda
mastica sus uñas

Tiene
los ojos
hinchados y cristalinos

Cuando nos dan un rato para descansar
todos se juntan en algún sector
y hablan de la tele
o cualquier otra cosa

pequeños grupos desparramados
en este gigantesco animal
que escupe engranajes
hablan
de cosas sin importancia
a la hora del descanso

Pero ella se va a su rincón
y mira hacia otro rincón
muy lejano

nadie se le acerca
a preguntarle nada

Acá nadie le preguntaría si se siente bien
o mal

Acá
nadie
pregunta
nada.

ALMUERZO FAMILIAR


                                                   a la familia tipo
                                                       in memoriam

Los cuchillos que chirrían en los platos
es casi todo lo que se oye entre nosotros
y la deglución de la carne
y la hornalla encendida al fondo

alguien pide sal
alguien pasa la sal

Los niños se miran entre sí
sabiendo que si se ríen
hay golpe en el cabeza

alguien pide soda
alguien pasa la soda

Mis ojos enfocan las moscas
que vuelan en la ventana
Un nudo avanza por mi garganta
pero no es la náusea
es la vida

alguien pide pan
alguien pasa el pan

Ella mira las agujas del reloj
y descascara el pan
las horas trágicas nublan sus ojos
que cubre con una servilleta de tristeza

Los otros
que completan esta mesa de duelo
aprietan la carne con sus mandíbulas
dientes cavando un campo minado 

Comemos en silencio
pensando tal vez
que no nos aguantamos más
que deberíamos separarnos
antes de fin de año

La hornalla que calienta la sopa
acaba de apagarse

yo la dejaría así eternamente

Pero alguien pide encenderla
Alguien lo hace.

jueves, 8 de diciembre de 2011

OTRO POEMA DE ALGUIEN MIRANDO EL TECHO

Tirado en la cama
tengo sobre mí
el techo de esta casa de los 50`s

El techo está descascarado

se vislumbra el hierro de la viga
el color gastado de un ladrillo carcomido
islas de pintura desparramadas en un mapa de hormigón

viejas pinceladas de anteriores inquilinos
sepultados tal vez
o sobrevivientes en otras casas

Yo todavía no he pintado el techo
ni quiero hacerlo
está bien así
no tiene la monotonía blanca del orden

Puedo ver figuras en él
mujeres fragmentadas por ejemplo

en un rincón sus piernas
en el medio el humo de sus almas encendidas
más allá charcos de vino con el que se emborrachan
justo sobre mí hay ojos mirando la tranquilidad
de mis días

Si enmarco alguna parte del techo
podría obtener piezas de algún museo de arte contemporáneo

sin sangre ni locura

Por eso prefiero no enmarcar nada y mirar el techo
tal como está

un mapa de hormigón
islas con horizontes de grietas
mujeres levantándose entre las ruinas
del tiempo.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

UNA MÁQUINA QUE MARTILLA CLAVOS


Me preguntaste
cómo me sentía

Te dije
estoy bien
Pero sabías que mentía

me mirabas a los ojos y me lo preguntabas
y yo te mentía

Me preguntaste luego
Cómo anda el amor

El amor no anda
ya te lo dije cien veces
nos embaucaron con eso
Y te lo dije en serio
Pero supongo que no quisiste entenderlo
Ahora sos una mujer con estabilidad emocional
que ya olvidó los tiempos
en que todos golpeaba a la puerta
sólo por un buen polvo

De todas maneras rescato tus preguntas
Seguro las hiciste porque suponías
que yo no me sentía bien
que deseaba sacarme la ropa
y el pellejo
no ser más un hombre
colgarme de algún árbol durante la madrugada
al costado de una ruta sin tráfico

Y ahora que pienso en mi pellejo
colgado de un árbol
ahora que pienso en mí
creo que hubiera preferido ser otra cosa
tener otra existencia
ser por ejemplo una máquina que martilla clavos
en la línea de montaje de algún aserradero
donde los árboles
murieron hace tiempo

Sabías bien que tuve épocas complicadas
Me viste crecer en una ciudad apática y opresiva
Se fueron amigos de mi barrio y del país
Anduve años buscando un horizonte
que el mundo quemó décadas atrás
Me fui y deambulé por ahí
Conocí bellas mujeres que cruzaron como saetas
por mi alma

Por eso
cuando me preguntaste
cómo te sentís
debería haber respondido

que me sentiría bien siendo una máquina que martilla clavos
en la línea de montaje de un aserradero
donde los árboles murieron
hace tiempo
y ya no tienen pulsaciones
y ya no vuelcan la savia
y ya no guardan la sombra de las hojas

Ser una máquina sin señales de vida
martillando
cosas sin vida.