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Caucete, San Juan, Argentina
Ha publicado Todos estamos solos (poesía,2003), Las Paredes y el Vacío (poesía,2005) y Los Decepcionados (poesía, 2012, Editorial Poderosa Lectura)

viernes, 4 de diciembre de 2009

DOMINGO TEDIO Y LÁGRIMA (Los Decepcionados)

Fumé maquinalmente durante todo el día
Contemplé a través de la ventana
la persistencia del cielo sin migraciones
Vi la tele durante horas
vi sus escenarios de estiércol
Escuché tras las paredes
las peleas por dinero de mis vecinos
Leí el diario de la semana anterior
Leí cartas que nunca envié
a mujeres que nunca olvidé

Transcurría un día más
y me molestaba

No trabajaba
no amaba a nadie
no escribía poemas
no destrozaba viejas cartas

Salí a la vereda
Los niños jugaban al fútbol en la esquina
La cima de una montaña
reflejaba la última luz en sus piedras
La brisa de otro lugar se acoplaba
a mis bostezos lacrimógenos

Encendí el último cigarrillo
y volví a casa
y cerré la puerta

Me fui a dormir antes
de que el día le dejara
a la noche
el trabajo de consumirme.

PRECARIA DESTREZA (Los Decepcionados)

Mis piernas tumbadas sobre la almohada
Eso fue lo primero que observé de mí
en la mañana del sábado
Luego
mientras me estiraba en la indolencia
recordé que era el aniversario de muerte de mi amiga

En la cocina abrí la ventana
Reconocí
entre luces
la penosa existencia del vecindario
Y reconocí mi vida
lacerada bajo las vendas de la juventud

Me vestí
desayuné y salí sin lavarme la cara
hacia la iglesia donde recordaríamos
en la ceremonia falaz
la muerte de mi amiga

Pero no fui a la iglesia

ni al cementerio
ni a un bar a emborracharme
ni a comprar el diario en el kiosco

Me quedé sentado en la vereda
observando la precaria destreza
de un cachorro de perro
que en esa mañana infructuosa
aprendía a caminar.

ELLA NOS REGARÁ CON NAPALM (Los Decepcionados)

Yo sé que ella vendrá algún día
llenando las paredes de fuego
o surcando las calles con pastillas
o con un hijo tomado de su mano
o bolsas de mercadería tras la peluquería
o un libro acerca del tibet
o desnuda por la vereda

o con la cabeza de Dios
agarrándola de los pelos
y chorreando las ideas
que acerca de una mujer
él
nunca
se animó a derramar.